Cuantos muros nos quedan por derribar, y cuantos mares por cruzar. Cuando derribamos un muro se levanta otro, y después otro… como un cuadro de Escher donde se repiten una y otra vez laberintos infinitos de muros, ventanas y escaleras hasta la saciedad; si los comparamos con nuestro presente veremos que es algo así, no hay un final y llega a la obsesión. No sé si es el sistema educacional de un mundo que no quiere cambiar, que se siente cómodo y a la vez atrapado en hábitos repetitivos y sistemáticos. No encuentro explicaciones lógicas, porque no creo en la razón que nos envuelve, más bien pienso que por el motivo que sea, en pleno siglo 21 no hay evolución ni de pensamiento, ni social; es un tira y afloja, un círculo infinito de tiempo que se repite a lo largo de la historia de la humanidad sin un punto final, y hablo del pensamiento humano. Podemos evolucionar tecnológicamente, como consumistas y poco más, amen de los grandes pensadores y de los que...
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