Cuantos muros nos quedan por derribar, y cuantos mares por cruzar.
Cuando derribamos un muro se levanta otro, y después otro… como un cuadro de Escher donde se repiten una y otra vez laberintos infinitos de muros, ventanas y escaleras hasta la saciedad; si los comparamos con nuestro presente veremos que es algo así, no hay un final y llega a la obsesión.
No sé si es el sistema educacional de un mundo que no quiere cambiar, que se siente cómodo y a la vez atrapado en hábitos repetitivos y sistemáticos.
No encuentro explicaciones lógicas, porque no creo en la razón que nos envuelve, más bien pienso que por el motivo que sea, en pleno siglo 21 no hay evolución ni de pensamiento, ni social; es un tira y afloja, un círculo infinito de tiempo que se repite a lo largo de la historia de la humanidad sin un punto final, y hablo del pensamiento humano.
Podemos evolucionar tecnológicamente, como consumistas y poco más, amen de los grandes pensadores y de los que creen que sí es posible un cambio en el pensamiento humano; pero si no cambiamos la raíz, y desde la infancia, creando conciencia, no creo que sea posible una humanidad más libre y su necesidad de “ser” más humanos.
No podemos olvidar que los poderes socio políticos están puesto por nosotros, y por ello podemos exigirles y controlarlos para el beneficio de la sociedad, “ Y aquí pienso que nos olvidamos” y dejamos que la sociedad sea lo ultimo para ellos, convirtiendo algo tan sencillo como trabajar para la sociedad sea una utopía.
Las utopías son buenas para crear nuevas formas de evolucionar, tanto como colectivo humano como para mejorar las condiciones humanas, un mundo sin utopías humanas no es un mundo para humanos… sería solo para autómatas, esclavos de los poderes que a su vez se benefician de ello.
Insisto en la raíz, si no trabajamos la raíz, la educación, tanto en los centros de enseñanza, como en el hogar, el circulo irá creciendo, pero nunca se romperá y por lo tanto seguiremos derribando muros, y cruzando mares.
El mundo humano está atrapado en la esperanza, y la esperanza solo sirve para retener y no para evolucionar.
- Juan Manuel Alvarez Romero, Mané

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